Mis queridos visitantes, hace tiempo que quería escribir sobre un tema que no sólo me apasiona como Psicóloga, sino que además espero ayudaros con la experiencia que yo viví para poder afirmar "que uno no sólo debe aprender a vivir con sus problemas sino que puede luchar por conseguir superarlos.
Debido a la brevedad que requiere este artículo, intentaré ser clara y concisa, esperando que todos /as lo entendais y os ayude no sólo a comprender qué es sino cómo ayudar si alguien de vuestro entorno requiere de vuestra ayuda.
La anorexia es un trastorno alimentario, es una alteración grave de la percepción de la propia imagen, manteniendo un peso corporal mínimo, un miedo intenso a ganar peso y una alteración significativa a la perfección del cuerpoPara ello se mostrará aversión al alimento (llevando incluso a la inanición) y a una incapacidad para permanecer en un peso corporal mínimo.La pérdida de peso se consigue mediante una disminución de la ingesta de alimentos, aunque los anoréxicos excluyen de sus dietas todos aquellos alimentos que tengan un alto contenido calórico.Dieta restringida, purgas, vómitos o ejercicio físico excesivo serán maneras de perder peso.Los principales rasgos son:
- Obsesión por mantener una extrema delgadez
- Rechazo a los alimentos e hiperactividad
- Perfeccionismo extremo en todos los ámbitos de su vida
- Miedo al rechazo por parte de los demás
- Hipersensibilidad hacia el sufrimiento ajeno y hacia los ambientes hostiles con tendencia a culpabilizarse por los mismos
- Dependencia afectiva en el entorno familiar
Podremos diferenciar dos tipos de anorexia: el tipo restrictivo (restricción de alimentos, realización de ejercicio físico) y compulsivo purgativo (presentación de atracones y de purgas o vómitos para la eliminación del alimento ingerido)
En muchas ocasiones es difícil saber cuál es la "linea divisoria" entre estos dos tipos e incluso entre el compulsivo purgativo y la bulimia.
A día de hoy la causa es desconocida pero hay factores causantes y que encontramos en elementos biológicos (predisposición genética y biológica), psicológicas (familiares y conflictos psicológicos) y sociales (influencias y expectativas sociales).
Se ha llegado a decir que hay factores de riesgo, entre los que se abarca pertenecer al sexo femenino, problemas alimentarios y gastrointestinales durante la primera infancia, ansiedad en la infancia, aumento o atención por el peso y la figura, imagen negativa de sí mismo, perfeccionismo y otros rasgos de personalidad.
En mi opinión no todos los factores comentados anteriormente son factores de riesgo (caso es que actualmente el porcentaje de hombres con anorexia ha aumentado considerablemente), lo cual me lleva a defender la vertiente biológica como una de las causas más importantes, sin por ello renunciar a la idea de que hay otras posibles causas importantes para el desarrollo de la enfermedad. Nuestra sociedad hace reclamo de la belleza, de la delgadez (nada que ver con las mujeres que encontramos en las pinturas de botero) que junto a la vulnerabilidad biológica de la adolescencia y los problemas familiares y sociales puede combinarse con un clima social determinado para originar la conducta alimentaria típica de los anoréxicos. En los últimos años los porcentajes de la enfermedad entre hombres y mujeres se acercan cada vez más. Diagnosticar no es difícil, lo difícil es el tratamiento debido a las implicaciones familiares, sociales e individuales. Lo primero que se deberá tratar es la malnutrición y resolver la disfunción psíquica del paciente y su familia para lo que es aconsejable el aislamiento familiar.
Os enumero las posibles consecuencias derivadas de la desnutrición y de la ausencia de ayuda adecuada al trastorno:
- Amenorrea (En mujeres durante tres meses seguido aproximadamente)
- Frialdad en manos y pies
- Caída del cabello
- Trastorno del sueño
- Aislamiento social y familiar ante la falta de comprensión del trastorno
- Irritabilidad
- Relaciones conflictivas
- Alteraciones hormonales, óseas, digestivas..., etc.
Una vez explicado (de manera breve, concisa y espero que clara) qué es la anorexia, hoy os voy a hablar de cómo yo viví y supere mi enfermedad. Sí, porque aunque no nos guste decirlo, la anorexia es una enfermedad y es una enfermedad grave que puede llevar, en un porcentaje de interés, a la muerte. Hay también un porcentaje alto que aprende a convivir con esta enfermedad y otro, que como en mi caso, se cura.
En mi opinión deberíamos dar un importante papel a la prevención de la Anorexia y para ello es imprescindible invertir en INFORMACIÓN. Es importante saber sobre la enfermedad y sus consecuencias (una de ellas incluso la muerte) tanto en la persona que la padece como en su familia. Invertir en información es complicado y más teniendo en cuenta que los resultados son a largo plazo y que en España cada 4 años hay elecciones políticas, lo cual exige resultados inmediatos (es decir datos que apoyen la inversión realizada por el partido que gobierne en ese momento)
Además "prevenir- informar" sobre los estereotipos culturales es también complicado y es que la consecución de un cuerpo atractivo mueve grandes intereses económicos.
Ante esto solo nos queda una "detección precoz" del problema.Yo conocí el término de Anorexia mucho antes de estudiar la carrera de Psicologíca y de especializarme en clínica.
icado por todo lo que hemos dicho anteriormente. No creo que yo haya tenido anorexia sólo por ser mujer o por ser una persona perfeccionista o porque en algún momento de mi infancia tuviera algún problema de alimentación…Tampoco creo que debamos culpar a la sociedad de nuestros problemas o de nuestras enfermedades… ni a la familia de uno mismo, de si sus padres están separados o no.Hay personas que como yo, son hijos únicos, son mujeres, son personas perfeccionistas y sus padres están separados. Y nunca han sido diagnosticados de Anorexia.¿Por qué yo sí la tuve? ...Mi comportamiento cambió, de ser una persona sociable, apenas quería ver a mis amigos. Me volví una persona antipática, menos sociable y que buscaba la soledad.Todo comenzó con un “juego” de régimen: perder todos los kilos que pudiese en una semana.Fue una situación complicada, rápida y que no podría decir por qué ocurrió. Yo no estaba gorda pero la idea era adelgazar más, mucho más… y más y más. No fue una semana, ni dos. Fueron más semanas.Para que mi familia no se diera cuenta de esta situación, de que no comía, además de restringir los alimentos intentaba cortarlos en trozos pequeños cuando debía comer delante de ellos.Al no poder alargar más esta situación de “inanición” sin que mi familia se diera cuenta, comencé con la ingesta de alimentos en presencia de ellos, para después ir rápida e inmediatamente al baño después de las comidas.En otras ocasiones comía rápido grandes cantidades de alimentos porque sabía que las iba a vomitar después. Esto me permitía no tener sensación de hambre … ni tampoco engordar.He de reconocer que en mi caso mi familia conoció el problema que tenía a los tres meses de haber iniciado estos comportamientos. Conocerlo y ponerme en manos de profesionales no supuso el camino hacia el éxito, hacia la curación, sino que continué “destruyéndome” en este círculo vicioso que me perseguía: mi cuerpo ya no admitía comida, yo no quería comer y si comía lo hacía porque sabía que la vomitaría.En esta situación, con ayuda de profesionales y con la de mi familia estuve casi tres años hasta que la situación llegó a ser límite y con mis 36 kg se decidió que lo mejor era el ingreso.A pesar de los kilos que pesaba, que no eran muchos, he de comentaros que conseguir el ingreso fue muy difícil, incluso justificando que detrás de mi historia había peticiones de “ayuda” a mi familia por mi parte, intentos de suicidio, cartas de profesores a mi madre pidiéndoles que por favor me atendieran.Después de una lucha fuerte por parte de mi familia y la administración, el ingreso llegó.El ingreso es duro. El tratamiento es duro. El aislamiento personal, social y familiar es muy duro pero fue el inicio de una nueva vida para mí.Fue una situación difícil no sólo para mí sino para mi familia también. Muy difícil.La vida se para. Tuve que “aparcar” mis estudios, mi vida social (que ya no tenía mucha) y recuperar las ansias de vivir que perdí en algún momento de mi vida.He de comentar que yo pedí el ingreso. Supliqué a mi familia que me ayudaran, que me estaba muriendo sin poder hacer nada para detenerlo. Sí, lo pedí a pesar de que llevaba años con un tratamiento. A día de hoy creo que lo importante no es tener un tratamiento, sino conseguir el tratamiento más adecuado para cada situación. Y estoy totalmente segura de que el tratamiento que tuve y con quien lo tuve en ese primer momento no sólo no fue beneficioso sino que me ayudó a continuar en mi nuevo mundo y mis nuevas emociones, sensaciones que me acompañaban.Sí lo pedí, igual que autoricé a los médicos cuando me preguntaron si me podían atar a la cama para no levantarme y no poder vomitar y así ir luchando contra esas emociones, ese deseo de purgar todo lo que comía. Y yo acepté, a pesar de lo duro que fue.Recuerdo mis lágrimas cuando me ataron por primera vez. Y aunque una intente justificar todo e intentara explicarme a mí misma que era por mi bien, lloré. Igual que lloré cuando las puertas del centro se cerraron a mi espalda sin saber cuánto tiempo iba a estar allí ni cuánto tiempo iba a pasar hasta que volviera a ver… a mi familia… o la luz de día.Cuando estuve ingresada o “encerrada” como dirían muchos, pude entender que los realmente valientes no se encuentran en la calle sino que estaban allí, intentando superar sus “problemas”, sus enfermedades de por vidas. Médicos con esquizofrenia, jóvenes con trastornos bipolares, señoras con depresión…Allí aprendí realmente lo que luego los profesionales me intentaron enseñar en la facultad.Pude observar cómo otras adolescentes, también con anorexia, luchaban por no comer, por seguir destruyéndose. Yo viéndolas y viendo al resto de enfermos, aprendí que no tenía ningún derecho a “dejarme morir”, que tenía que salir de allí, de vivir, de decir a mi familia que lo sentía, que les quería y que perdonaran.Y lo hice. El tratamiento fue duro. Sin saber cuánto tiempo iba a durar. El primer objetivo: engordar. Y según lo fui consiguiendo (con todos los problemas del mundo que os podáis imaginar) me fueron dando beneficios: salir a merendar fuera del hospital, una tarde libre, el primer fin de semana que pude visitar a mi familia… hasta que engordé 45 kilos y me dieron la oportunidad de continuar allí o irme y continuar el tratamiento desde mi casa.Decidí irme a casa. Y aunque los profesionales me informaron de que en eso momento empezaba lo complicado del tratamiento, no fui consciente hasta que tuve que luchar cada uno de los días por mis sensaciones de vomitar, de no comer, de comer…Duró años de esfuerzo, de lucha interior, de visitas a profesionales… pero a día de hoy puedo decirlo: ESTOY CURADA. A pesar de los años que han pasado, hoy puedo decir que realmente estoy curada.Miro atrás y pienso en que no me vuelva a pasar. Pienso en lo mal que lo pasé con el ingreso, el aislamiento de mi familia, el no poder verla durante semanas, meses. Pero todo pasó y estoy aquí.Espero que estas sinceras líneas os ayuden a quienes lo necesiten y a los que no, que por lo menos os haga pensar que la vida es bella y que hay que luchar por seguir viviéndola… 
Natalia gracias por contarnos tu experiencia, estoy segura de que ayudará a alguien
ResponderEliminargracias
Uf! se me han puesto los pelos.. me has emocionado
ResponderEliminargracias
Felicidades por tu artículo. Fantástica.
ResponderEliminarGracias por tu blog, por contar tus experiencias.
ResponderEliminarnos puedes facilitar un e-mail para poder contactar contigo?
hola a todos, tengo una amiga que tiene anorexia, le pasaré tu blog y espero que le ayude porque yo creo que está muy mal
ResponderEliminarme ha parecido un tema interesante. yo también tuve anorexia y el tratamiento es muy duro a nivel psicológico
ResponderEliminarpor favor sigue escribiendo sobre la anorexia. ¿dónde deberíamos informarnos y dónde encontrar los mejores profesionales?
ResponderEliminarEs cierto que hay este problema social , es cierto que lo tenemos mas cerca de nosotros de lo que pensamos , es cierto que faltan medios y recursos que ayuden tanto a los enfermos como a los familiares para poder afrontar esta enfermedad . Por esto y por mucho mas .... pido que cada uno de nosotros haga lo que este a su alcanze para AYUDAR . Como dicen en mi pueblo """ granito a granito se llena el granero """"
ResponderEliminarperdonar ALCANCE
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