viernes, 17 de abril de 2009

LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS

Los padres tenemos ideas y criterios de la educación que queremos ofrecer a nuestros hijos. A pesar de ello sentimos desorientación porque no sabemos cómo actuar en determinadas situaciones:

  • ¿Qué hacemos cuando nuestro hijo tiene una rabieta?
  • ¿Debemos permitir ciertos brotes de agresividad?
  • ¿Qué hacemos si el niño miente?
  • ¿Debemos quitarle el pañal?
  • ¿Dejamos que siempre consiga lo que desea?
  • ¿Podemos hacer algo para que sea más inteligente?
  • ¿Cómo podemos conseguir que sea ordenado?
Hay muchos libros que ayudan a “ser padres”, aportando respuestas sencilla y a veces, no tan sencillas, que surgen a los padres sobre la educación de los niños. Libros que facilitan “muchas recetas” que parece aportar respuestas inmediatas a nuestros problemas.
Pero no es tan fácil como estos autores quieren demostrarnos. ¿O sí lo es y nosotros lo complicamos?
Lo primero que debemos tener en cuenta es que no hay “recetas” que aporten respuestas instantáneas a los problemas. Podremos encontrar guías de actuación para aquellas situaciones que más preocupen a los padres, pero cada pequeño es diferente, al igual que el entorno donde crece y se desarrolla.
Para obtener éxito en la educación de nuestros hijos debemos partir de que debemos intentar ser buenos padres en vez de pretender ser perfectos.
Criar a un hijo puede ser el trabajo más maravilloso y gratificante pero, es verdad, que es el trabajo para el que peor estamos preparados.
El objetivo de estas líneas no es decir cómo debéis educar a vuestros hijos sino aportaros consejos, ideas que os ayuden en mejorar esa educación.
Lo primero que debemos saber es que hay que educar con disciplina y cariño. Lo ideal es educar sin castigos, debemos educar con cariño, con tiempo y con aquellos medios que puedan proporcionar un ambiente alegre y libre de tensiones fuertes.
Para ello, los padres debemos aportar nuestra inteligencia, nuestro humor y afecto. Esto facilitará el camino de la educación.
De la educación de nuestros hijos somos los principales responsables, pero en ella también colaborarán profesores, tutores y… la sociedad.
Y esto último hace que esta tarea de educar se complique.
Padres y profesores estamos en un sistema mal planteado por la sociedad, donde las prisas, la masificación y las horas que dedicamos a nuestro trabajo obstaculizan el que podamos dedicarnos como debiéramos a la educación de nuestros hijos.
Necesitan conocer las normas, la autoridad y el respeto. Y si nadie les enseña esto junto a que suelen estar sometidos a demasiados estímulos y desequilibrios, entonces estarán expuestos a una NO correcta disciplina.
De ahí que los padres, tutores castiguen. Utilizan el castigo como consecuencia a un comportamiento irresponsable.
Debemos tener en cuenta que cuando un niño se porta mal es que algo está fallando en su madurez intelectual o emocional. Y aportar soluciones como el castigo a esto es una “cura” rápida.
El castigo estará aceptado en la educación siempre y cuando se consiga con ello la reflexión por parte del niño y su voluntad de mejorar su conducta.
Nunca debemos castigar si con ello no se va a conseguir la mejora de conducta, una voluntad por parte del niño de mejorar, de cambiar. Siempre debemos darle alternativas cuando se castiga, para que aprendan que es lo que está bien y lo que está mal o no se debería hacer.
Pero, como ya os he comentado anteriormente, lo ideal es educar sin castigos. Y aquí encontraréis la gran dificultad pero el excitante y maravilloso trabajo de todo padre: EDUCAR A SUS HIJOS.
Natalia San Juan
Psicóloga
http://www.nataliasanjuan.blogspot.com/
consultansj@terra.es
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2 comentarios:

  1. natalia, eres fantástica.

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  2. me ha encantado. La verdad que es dificil educar, sobre todo cuando empiezan a crecer
    besos

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